Ni asfixias ni mil botones
Teníamos un evento familiar de esos interminables y me negaba en rotundo a embutirme en el traje rígido de siempre. Me la jugué con esta camisa de rayas azules y blancas, y menudo acierto. Lo de llevarla desabrochada por arriba y remangada es un invento divino para sobrevivir a los cinco platos del banquete sin parecer que vas encorsetado. El corte es cómodo, no te tira de las sisas al abrazar a la familia y, lo más importante, los botones de la barriga no piden clemencia al sentarse. Te da un aire muy elegante y fresco sin tener que ir encorsetado. Mi mujer dijo que parecía un galán de cine de los de antes, así que si ella lo aprueba y yo voy de lujo, la compra está más que amortizada.
Camisa de rayas azules y blancas




























































